Publicado en la revista Interacción, No. 30-31, noviembre 2002
(ISSN 0122-2506)
El error más frecuente que cometen los realizadores de televisión comunitaria, es el de diseñar un espacio, partiendo de la copia de un programa de televisión comercial masivo. Esto lleva a proponer un esquema que no responde a las necesidades de la comunidad y que no gusta, porque frente al modelo original resulta pobre, sin creatividad, sin talento y muy mal producido. El realizador no debe olvidar que el diagnóstico es el proceso que debe anteceder el diseño de un espacio para televisión comunitaria.
El diagnóstico está presente en cada una de las fases organizativas de la comunidad. A través de él se pueden detectar las dificultades, problemas y necesidades que se atraviesan y se podrán definir caminos que permitan la solución de éstos.
Gracias al diagnóstico es posible diseñar estrategias que permitan el cambio de las situaciones que afectan a la comunidad, porque permite el conocimiento profundo de los hechos que se mueven a su interior y la reflexión de los mismos; a través de él, podemos realizar un análisis sistemático de los fenómenos que se mueven al interior de la comunidad y de sus diferentes mecanismos de interacción.
Definir un diagnóstico requiere de un trabajo ordenado y metódico que va evolucionando en cada uno de lo procesos que gesta la comunidad y que parten desde el mismo hecho de organizarse como tal, hasta detectar situaciones particulares que se viven al interior y que requieren de acciones específicas para su solución.
El diagnóstico utiliza una serie de herramientas como son encuestas, entrevistas, reuniones grupales, guías de análisis, clínicas de trabajo, construcción de la memoria, historias de vida, mapas sociales, análisis de materiales de archivo, etc.
Detectar el tipo de comunicación y de mensajes que necesita la comunidad requiere de su propio diagnóstico y se puede realizar en las diferentes etapas de la organización y la gestión de desarrollo elaborada por la comunidad. Parte de la organización de los procesos comunicacionales individuales y de grupo y puede llegar a las formas de comunicación a través de medios comunicacionales como la radio, la prensa, la televisión y otros a que haya lugar.
En el caso que nos compete de la televisión comunitaria, el diseño de mensajes requiere llevar adelantados una serie de procesos. La comunidad ya debe haber trabajado en la organización de la misma, en la detección de las principales necesidades por las que atraviesa y en la manera de iniciar la gestión que les permita solucionar los problemas que viven, pero sobre todo, debe tener claro que el desarrollo de un programa de televisión comunitaria es posible y necesario, solo dentro de la ejecución de un plan comunicacional, en el que la televisión es sólo uno de los componentes dentro de una serie de estrategias que buscan mejorar la comunicación al interior de ésta.
El desarrollo de la televisión comunitaria es un proceso que requiere de la aplicación de todo un programa1, en todo lo primero que se debe clarificar es su organización, plan de gestión, financiación, impacto en la comunidad, desarrollo técnico, administrativo, creativo y, por último, la forma en que la comunidad va a participar activamente en la realización de su programación. Es poner en funcionamiento una empresa comunitaria, en la que están perfectamente clarificados su visión y su misión.
Una visión que responde a la posibilidad futura de vivir en una comunidad mejor, con más oportunidades para sus integrantes, con un amplio criterio democrático, participativo y pluralista. Con una misión clara de educar y recrear2 en la construcción de identidad y formación de consciencia social, donde el hombre se responsabiliza de su carácter ciudadano. El diseño del mensaje general de la televisión comunitaria estará orientado por su misión y debe dar respuesta a cada uno de sus objetivos.
El diseño de un espacio para televisión comunitaria debe cumplir con el objetivo de ser un instrumento de tipo comunicacional que sirva como herramienta dentro de un programa diseñado por la comunidad para cubrir alguna de las tantas necesidades o problemáticas que viven sus individuos y en las que la organización viene desarrollando diferentes tipos de proyectos.
Por lo tanto, el desarrollo de un espacio para televisión comunitaria es el resultado de un diagnóstico que define, entre otros puntos, los siguientes: resolver o ayudar en la solución de una necesidad comunicacional, ayudar a la construcción de identidad e invitar a la participación social, apoyar programas y proyectos de desarrollo social que se estén ejecutando desde otros ámbitos, permitir que haya un acercamiento a los diferentes puntos de vista de los conflictos que se viven al interior de la comunidad y acercar a una posible mediación, etc.
Para llegar al diseño de un espacio de televisión comunitaria se pueden analizar cuatro formas de diagnóstico anteriores: el que definió las dificultades que vive la comunidad, el que planteó las necesidades comunicacionales y el que sugirió que la televisión era un medio apropiado para el desarrollo de la misma, para luego llegar al que nos permita orientar el mensaje y las características de dicho espacio.
Los pasos que nos permiten llegar a un diagnóstico apropiado son: definir unos objetivos, seleccionar y aplicar unas herramientas, determinar las características del entorno, las posibles tendencias y las acciones que se pueden cubrir desde el espacio televisivo.
Una comunidad específica no necesariamente tiene que montar un canal para realizar y emitir sus espacios televisivos, ya que este requiere de una infraestructura costosa, equipo técnico y humano capacitado y altos niveles de inversiones, sino que puede buscar la manera de acceder a un canal local o regional, o mejor aún, a la parabólica de la zona.
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